Reclamaciones de seguro por el techo, paso a paso
El seguro cubre daños repentinos. No cubre un techo desgastado. Casi todas las reclamaciones que terminan en disputa son un desacuerdo sobre cuál de las dos cosas es.
Valor real, costo de reemplazo y el dinero retenido
Su póliza paga de una de dos maneras, y la diferencia suele ser la mayor parte del cheque. Costo de reemplazo es el precio de hoy. Valor real en efectivo es ese precio menos la depreciación por los años que el techo ya sirvió. Mire la hoja de declaraciones antes de presentar nada, no después.
Con costo de reemplazo el dinero llega en dos veces. El primer cheque parecerá demasiado pequeño y eso es normal: es el valor depreciado, menos el deducible. La segunda parte se libera contra la factura de la obra terminada. Quien se queda el primer cheque y no arregla el techo está aceptando la cifra depreciada para siempre.
Los plazos, en las dos direcciones
Corren dos relojes y solo uno es evidente. El visible es el de la aseguradora: California le impone plazos reales para acusar recibo de la reclamación, para aceptarla o negarla y para pagarla una vez aceptada.
El otro reloj es el suyo, y es el que termina reclamaciones. La póliza exige aviso pronto del siniestro y fija un límite para reportarlo que se cuenta desde la fecha del evento, no desde el día en que usted lo notó. El daño descubierto tarde se niega por eso más que por ninguna discusión sobre el daño en sí. Reportar no es lo mismo que comprometerse: una reclamación que resulte estar por debajo del deducible se puede retirar.
Reparar, reemplazar y el problema de que todo combine
La discusión rara vez es si hay daño. Es cuánto techo hay que levantar para arreglarlo. La aseguradora puede aprobar una vertiente; el contratista puede sostener que no se puede reparar sin que la reparación quede a la vista, o que el material ya no se fabrica en ese color.
Una aprobación parcial no es una negativa y tampoco es definitiva. El camino es una comparación por escrito, renglón por renglón, entre el alcance del contratista y el de la aseguradora, con fotos adjuntas a los renglones en los que difieren. Las aseguradoras revisan alcances continuamente cuando se les da algo concreto que revisar; no revisan nada ante una llamada de queja.
El deducible, y lo que ningún contratista honesto le va a ofrecer
Hay dos cifras que mirar y las dos están en la hoja de declaraciones: el deducible normal y, si existe, el de viento y granizo. Este último suele ser un porcentaje del valor asegurado de la vivienda, no de la reclamación, y por eso puede ser varias veces mayor de lo que la gente espera. Si el daño es menor que el deducible, presentar la reclamación no consigue nada y aun así queda registrada.
Y hay que decirlo sin rodeos: un contratista que se ofrece a perdonarle el deducible, a absorberlo, a descontarlo, a "arreglárselo" o a cubrirlo con un descuento o una mejora gratis le está proponiendo un fraude al seguro. El mecanismo es simple: factura a la aseguradora el importe completo mientras le cobra a usted menos, así que la factura que recibe la aseguradora es falsa. Presentar a sabiendas una reclamación falsa es delito en California, y usted sería parte de ello, no un espectador. Es la señal más clara que existe para dar por terminada la conversación con esa empresa.
Si le niegan la reclamación
La carta de negativa es, por raro que suene, el documento más útil que va a recibir: tiene que ser escrita y tiene que citar la cláusula concreta. Léala contra su póliza y averigüe cuál de tres cosas ha pasado: no aceptan que haya daño, no aceptan que la causa esté cubierta, o no aceptan el importe. Son tres problemas distintos con tres respuestas distintas.
Los caminos, más o menos en orden de costo: pedir una nueva inspección con su contratista presente; pedir el informe y las fotos del ajustador; escalar dentro de la aseguradora; invocar la cláusula de avalúo si su póliza la tiene; presentar una queja ante el Departamento de Seguros de California; y, cuando el importe lo justifique, consultar a un ajustador público con licencia o a un abogado. Lo que casi nunca funciona es expresar el descontento por teléfono; lo que sí funciona a menudo es un alcance detallado por escrito con fotos en los renglones en disputa.
Qué fotografiar, y cuándo
Antes de tocar nada. Fotos amplias que muestren toda la casa y sitúen el daño en ella; fotos de cerca de cada zona dañada; fotos de las partes del mismo techo que no se dañaron, para comparar, que es la que todo el mundo se salta y la que más le ayuda; y el interior, incluidos techos, paredes y el ático.
Con fotos un ajustador puede trabajar; con una descripción no. Haga cuatro veces más fotos de las que crea necesarias, compruebe que conservan la fecha, y guarde los recibos de la lona y de cualquier reparación de emergencia: ese gasto suele ser recuperable y casi nadie lo reclama.
Qué busca realmente el ajustador
No está decidiendo si su techo es viejo. Está decidiendo dos cosas: si la causa está cubierta por la póliza y si ocurrió dentro de la vigencia. La palabra que resuelve casi todo es «repentino»: el desgaste, el deterioro y las filtraciones de años suelen estar excluidos con todas sus letras.
También mira el metal blando —canalones, bajantes, sombreretes de ventilación— porque se abolla antes de que se marque una teja y cuenta la misma historia de forma más legible. Por eso las fotos de las vertientes sin daño juegan a su favor: establecen un punto de comparación.
En resumen
Documente primero, asegure la casa después, reporte en tercer lugar y consiga el alcance por escrito antes de que nadie empiece a trabajar. En ese orden suele ir bien. En cualquier otro, no.
Qué es y qué no es esta página
Esta página explica cómo funcionan las reclamaciones de techo en general. No es asesoría legal ni asesoría sobre su póliza, y nada de lo que dice significa que una reclamación vaya a ser aprobada. Su póliza es la que decide su reclamación. Upland Roofing Collective es un servicio gratuito de vinculación: no es una empresa de techado, no es una aseguradora, no es un ajustador público y no participa en su reclamación.
Preguntas frecuentes
¿Ustedes son una empresa de techado?
No. Upland Roofing Collective es un servicio gratuito de vinculación. No tenemos licencia de techado, no empleamos cuadrillas y nunca vamos a su casa. Pasamos su solicitud a contratistas locales independientes, que hacen el trabajo y con quienes usted contrata directamente.
¿Qué debo pedirle a un contratista antes de firmar?
El número de licencia y el estado que la emitió, comprobante de seguro de responsabilidad civil y de compensación laboral, cuánto tiempo lleva la empresa operando con ese nombre, qué cubre la garantía de mano de obra y quién la respalda, y un presupuesto detallado por partidas. En California el anticipo está limitado por ley a 1,000 dólares o al diez por ciento del contrato, lo que sea menor.
¿Cuántos contratistas me van a llamar?
Hasta tres. Es un límite estricto, no una recomendación. Tres bastan para comparar y son pocos para que su teléfono siga siendo utilizable.
¿Esto es realmente gratis?
Sí. Usted no paga nada, ni ahora ni después. Las empresas de techado nos pagan por la presentación, y por eso el servicio no le cuesta nada. Preferimos decirlo claramente a fingir otra cosa.
¿Cuánto tarda el trabajo?
Una vivienda normal con teja asfáltica suele ser de uno a tres días de trabajo, más el tiempo de agendar y el de la inspección. Lo que más alarga el calendario no es la obra, sino la disponibilidad de cuadrillas, sobre todo después de un temporal.
Un contratista se ofreció a cubrir mi deducible. ¿Se puede?
No. Facturar a la aseguradora el importe completo cobrándole a usted menos hace que la factura sea falsa, y eso es fraude al seguro, con usted como parte. Se ofrece constantemente después de las tormentas y siempre es el mismo arreglo, se llame como se llame.
Consiga sus presupuestos ahora
Alrededor de un minuto, y hasta tres empresas de Upland le responden.
Enviar mi solicitud